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Se debería tener en cuenta a la hora de comenzar cualquier iniciativa Open Data de calidad:

  • Publicar datos en formatos abiertos y estándares. Formatos que sean adecuados para permitir la reutilización de los mismos por parte del colectivo de agentes reutilizadores o infomediarios. 
  • Usar esquemas y vocabularios consensuados. En la medida de lo posible se debe hacer uso de estructuras de datos que sigan algún convenio o esquemas definidos. Si se crean vocabularios o esquemas de representación de la información específicos, éstos se deberían exponer públicamente. 
  • Inventario en un catálogo de datos estructurado. También es necesario mantener un punto de consulta donde se incluya un inventario con información descriptiva y técnica sobre los conjuntos de datos que se exponen, así como los metadatos y taxonomías utilizadas para clasificar los diferentes conjuntos de datos que se expongan. 
  • Datos accesibles desde direcciones web persistentes y amigables: El acceso tanto a las fichas como a la propia descarga de datos debe hacerse desde Url’s (direcciones web) que persistan en el tiempo y así evitar que se pierdan las referencias en el futuro. Además deben seguir una estructura homogénea y bien definida, con información legible para que los reutilizadores conozcan o “intuyan” el contenido referido por dichas direcciones web. 
  • Exponer un mínimo conjunto de datos relativos al nivel de competencias del organismo y su estrategia de exposición de datos. Toda administración o entidad que impulse una iniciativa Open Data debe especificar la estrategia de exposición de los conjuntos de datos y sus prioridades, así como publicar los conjuntos de mayor interés según las competencias del propio organismo. 
  • Compromiso de servicio, actualización y calidad del dato, manteniendo un canal eficiente de comunicación reutilizador. Se debe mantener un mínimo de calidad y servicio en la iniciativa Open Data y establecer un canal eficiente de comunicación que permita la interacción bidireccional organismo público – infomediarios. 
  • Monitorizar y evaluar el uso y servicio mediante métricas. Con esto se consigue analizar si se está cumpliendo el compromiso con la comunidad de reutilizadores y cuáles son las potenciales carencias del sistema o de la estrategia. 
  • Datos bajo condiciones de uso no restrictivas y comunes. Las condiciones de uso deberían ser lo menos restrictivas posible y permitir la reutilización libre, incluso para fines comerciales. Se recomienda la creación y uso de licencias tipo, autodocumentadas y que sean comunes entre distintas administraciones. 
  • Evangelizar y educar en el uso de datos. Es necesario concienciar en el uso de los datos, tanto a los colectivos de reutilización específicos (sector TIC, periodismo, investigación, etc.) como a la sociedad en general. Esto fomentará la obtención de conocimiento de forma autónoma y que las nuevas generaciones sean capaces de llegar a conclusiones por sí mismos, sin intermediarios que “piensen” por ellos.